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¿Veis las primeras cuatro fotos? Así estaba la pala antes de poner el cambio. Del poco material del que disponemos, la pala era, con mucho, la que peor estaba. Entre otras cosas, porque un antiguo contraataque que había en esta galería se hundió sobre ella.
Antes de moverla para instalar el cambio que ya habéis visto, fue necesario elevarla con un gato, ponerle la rueda que se le caía, y subirla sobre unas tablas para salvar las carrileras y llevarla hasta la vía.
Hubo que tirar de ella con el dumper del Ayuntamiento, y Antonio, el hombre, brincando como un corzo encima de él (probad a hacerlo, a tirar de una pala de dos toneladas, que no rueda, con una rueda que se cae y sobre una vía cubierta de grava, os lo aseguramos, no es fácil).
Ya que estas labores había que hacerlas con la Mina abierta al público, aprovechábamos el tiempo viniendo a las ocho de la mañana, y… algo hay que almorzar, así que ahí estamos, echando las diez.
La explicación al título de este apartado la tenéis en las siguientes fotos.
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